Y ante esa duda me pregunto yo ¿merece la pena mantener una mentira cuando se causa dolor? O por el contrario ¿es mejor decir la verdad, aunque duela pero así dejar seguir camino? ¿Cuesta tanto ser uno mismo y dar la cara que tenemos, en vez de mostrarnos con una careta para parecer bonicos?
A veces los detalles nos hacen ver que lo que creemos no es realidad, si no todo lo contrario, porque de forma egoísta arrimamos el ascua a nuestra sardina y solo mostramos un espejismo de lo que somos a las personas que confían en nosotros. Un mundo paralelo, un mundo imaginario para quien se vuelca, para quien a corazón abierto se nos muestra.
Hostias a mano llena porque no queremos creer aquello que presentimos y cuando nos lo encontramos de cara algo se quiebra dentro y nos hace mil pedazos el alma. Pero seguimos confiando y pensando que la naturaleza humana no puede ser tan mala.
La tortuga lo tiene más fácil, ella se mete en su caparazón cada vez que ve peligro y no vuelve a salir hasta que estima ha desaparecido. Nosotros podríamos hacer igual, pero perderíamos mucha belleza en el camino y eso no hay como recuperarlo.
Que me jode que la vida sea tan desagradecida y que todavía nos encontremos con gente que se dedica a vivir a costa de la mentira…..

