Día del libro

Día del libro

ESCRIBE CON EL CORAZÓN, REPASALO DESPUÉS CON LA CABEZA. VERÁS EL RESULTADO...

ESCRIBE CON EL CORAZÓN, REPASALO DESPUÉS CON LA CABEZA.                       VERÁS EL RESULTADO...

martes, 15 de mayo de 2018

Poema inoportuno

Chascas los dedos
y la sonrisa espontánea llega a tu boca
por la transmisión de la caja loca,
Fofó pregunta ¿Cómo están ustedes?...

Pero todo acaba pronto,
infelicidad que está sentada a mi lado,
no solo me resta calor corporal;
Ya que su frialdad le da de entera a mi corazón,
sino que encima me interrumpe en conversaciones privadas.

Y continúo con mi ganchillo cansino y torpe,
los años pasan mirando para otro lado.
Se empeñan en romper sueños en mil pedazos.
En abrirnos la herida, 
una y otra vez.
En agriar el “buenos días” con malas noticias.
En hacernos ver
que ya,
nada volverá a ser la pincelada oportuna
en el lienzo níveo de la vida.


viernes, 11 de mayo de 2018

Historias para vivir...




Cuando llamó al timbre, me asomé por la mirilla antes de abrir, pero inconscientemente di la vuelta a la llave y la deje entrar. Esa fue mi perdición, ya nunca me dejaba sola. La sonrisa se tomo unos días libres y desde aquel fatídico día en el que no pensé y abrí la puerta, ya no ha vuelto más. Me llamó, eso sí, pero solo lo hizo para despedirse sin finiquito, no quería saber más de mi. 

Pude ver esa misma noche, que la infelicidad se había acomodado en la habitación de la entrada..., llegaba para no marcharse. Desde ese día en mis cuatro paredes, sólo se escuchaba el silencio seco y  los latidos entrecortados de mi corazón en el devenir del tiempo lento..., lento, lento y febril, restregado silenciosamente contra el tiempo...

El reloj parado a dos luces y el amor entrando por la ventana. La infelicidad que no me dejaba ni a sol ni a sombra, andaba saludando a las nubes de la desidia. Las lágrimas caían por mi cara, desbocadas, cada vez era más dificultoso fiscalizarlas dentro. Salían cuando les venía en gana, el pasaporte se lo entregó infelicidad y yo nada podía hacer contra ello.

Cuando me miro al espejo cada mañana, la veo reflejada tras de mí, no sé cómo lo hace para llegar tan rápido, acostumbro a levantarme antes que ella, la dejo dormida en el sofá, dos pisos más abajo; pero siempre llega antes que yo.

Con una tierna sonrisa, coba al rostro de la vida y apacigua la tierna voz embrujada del albo, que ofrece su voz al silencio para escribir mis memorias. Y no hay más vida que aquella conseguida a escondidas, no hay más realidad que la de lanzarse sin paracaídas desde ese rincón apartado al que no puedes acceder. ¿Qué te hice para merecer esto? Mi único pecado ha sido abrir una puerta, que tenía que haber cerrado dándote portazo cuando aquel fatídico día, te vi aparecer.

Y nos hacernos mayores y nos lacera el corazón ver como la infelicidad se ha quedado en el quicio de nuestra puerta eternamente, flagelando sentimientos y apuntalando al suelo la quimera para que no vuelva a pretender volar. Y nos dicen que eso es crecer, y yo me niego a ver pasar la vida de largo por mi ventana, me niego a convivir con la impotencia de ver como a cada sueño llega la zancadilla justa para hacerme tropezar de nuevo en mis propios pasos.




Y cerró las ventanas de aquella casa, no llevaba maleta, solo lo puesto… 

Quedó para tomar café con sonrisa, aquella que un día se despidió sin finiquito. A día de hoy, la relación se ha consolidado, tienen dos niños: Carcajada y diversión. Nunca más abrió la puerta sin pensar…

lunes, 7 de mayo de 2018

Días en los que la tristeza se acomoda a nuestro lado.


Hoy ha sido un día gris, de esos en los que la vida te da empujones, te zarandea, te da patadas en el alma... De esos días que mueves cosas por el simple hecho de mantenerte ocupada y no pensar en nada más. Días que no miras el reloj por miedo a ver como las manillas parece que están paradas, de los que sientes el corazón en un puño y los sentidos están a flor de piel. 

Días en los que mirar adelante, parece una ofensa a quien perdió la partida, días en los que la lucha se quedó en el silencio de tu respiración ausente y un cielo envejecido que limitaba uno a uno tus sueños.

Duele..., y aún sabiendo que simplemente son días, me golpea la sien tu ausencia, en éste, precisamente en el que tenía que haber sido un día especial para ti y los tuyos, pero que un mar de lágrimas lo ha convertido sin consuelo, en duelo mal parido. 

La tregua, cayó en saco roto y desparramó en el suelo las velas no sopladas. Ella que nos acecha sin vergüenza de ningún tipo, en este triste día, se ha ocupado de vaciarte la maleta.

viernes, 20 de abril de 2018

En favor de la utopía.

Oposito por ti,
por ganar cada día tu deseo,
por estremecerte,
por hacerte reír,
por hacer cosquillas a tu fantasía
y llevarla por el camino
de los sueños cumplidos.

Oposiciones para estudiar,
con pausa, que no con prisas,
hincando los codos por la quimera del tiempo
y aprobar en favor de la utopía.


miércoles, 18 de abril de 2018

Pasajero sin destino, continúa camino...



Pasajero sin destino, cogió las maletas del olvido y subió al tren que un día dejo pasar. Una carta entre sus manos tenía un mapa con una cruz puesta y una nota marginal que marcaba y prometiera ser la tierra que aventuraba.
No pesaban los pensamientos y se entregó al silencio ocupado por la soledad tangible del deseo incontrolado.
Paró en seco sus pasos, no entendía que el reloj de la iglesia se hubiera parado a las dos de la tarde. No, a esa hora su voz era fría, no tenía vida y el sol desaparecía en el horizonte cual tarde caída en pozo de madrugada.
Sus ojos secaban lágrimas y el tiempo se formó con nieve caída en la soledad de un cuarto, la vida ya no era, en el calor del hogar que no se reflejaba en el espejo de sus días.
Era, y hoy ya…, no.

lunes, 19 de marzo de 2018

GRITO DE MUJER 2018- BADAJOZ






Porción de terreno cultivado perteneciente a un mismo dueño
en especial la que es legada tradicionalmente a una familia

Heredad, justo antes de nacer.


Heredad llanto al salir de mi madre.
Heredad mis pasos de niña zancadilleados en la madrugada de la existencia.
Heredad ablación sometida
arrancándome de la vida,
dolor tragado en vano por recelo a la vergüenza,
mutilación en mar seco del deseo por ella.
Heredad mi ropa destrozada por el capricho del destino,
que hace caduca mi edad de niña.
Heredad ser mujer
en rincón escondido
donde no se me pueda ver.
Heredad, precio puesto por mi cuerpo
a manos sucias que profanen mis comienzos.
Judas en figura paterna
que me corta las alas,
me pone precio
y vende mi cuerpo por 30 monedas ensangrentadas.

Heredad en velo cubierto
que acorrala mis sueños
y los convierte en miedos que resignan al silencio.

Heredad en tradiciones vomitadas a la cara,
ley no escrita que me condena en vida.
Lágrimas vertidas en la impotencia de los tiempos
que anochecen antes de amanecer.
Recurso traspapelado en códigos añejos
que huelen a rancio.

Heredad en color ausente de ilusión y risa.

Heredad de género,
de lucha negada en pesadilla, de piedras golpeando mi entendimiento.

Heredad, que repudio
en grito de mujer,
porque me encadenó a destino escrito,
en renglones torcidos de mentes opacas
justo, antes de nacer.
Lola Fontecha
GRITO DE MUJER

Badajoz, 18 marzo 2018

jueves, 15 de marzo de 2018

Hoy sigo dando pasos adelante



De nuevo la música sonaba,
tus pasos me daban alas
y volaba…

Atrapé el miedo con las manos,
lo envolví en paquetito bien pequeño
le puse
el mejor de los lazos,
y lo guardé en el bolsillo,
para de vez en cuando tocarlo
y no olvidarme de su ruido.

Lola Fontecha.

martes, 6 de marzo de 2018

Supongamos que hablo de ti.

Te miro y entiendo.
Te respiro y vivo.
Soy capaz de alzar el vuelo
y amo el silencio.
Recapacito
y pienso.
Eterna en el tiempo
marco el paso.
Ya llegas, alegando paisajes de bienvenida.
Traes golondrinas en las manos,
para que aniden en casa.
Acaricias la sombra en sortilegio
y me miras.
Retrotraes el tiempo
y le sonries al reloj.
Yo,
lavo mi cara en tu sonrisa
y esbozo un te quiero sin palabras hechas.
Acumulo calor
llenando mis alforjas con tus besos.
Y vivo,
y muero.
Caminando entre las rosas creadas para mi.
Suspiro
y presiento el buenos días
que de nuevo me recrea hacia ti.