𝐃𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐞𝐥 𝐯𝐞𝐧𝐭𝐚𝐧𝐚𝐥 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐞𝐬í𝐚 𝐬𝐢𝐦𝐛ó𝐥𝐢𝐜𝐚.
𝐌𝐚𝐥𝐝𝐢𝐠𝐨 𝐞𝐥 𝐬𝐢𝐦𝐛𝐨𝐥𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐚𝐳𝐚 𝐚𝐥 𝐞𝐧𝐞𝐦𝐢𝐠𝐨
El olor de tus prejuicios
quiebra mi esperanza ajada.
Los términos, silenciados por el estruendo de las balas,
entierran mi cabeza de avestruz.
Y grito sin voz en el abismo de tu preñez,
ante la inminencia de tu odio naciendo.
No quiebro los vientos en tu cara:
los conmino a acompañar tus pasos
por la vereda incierta de la nada.
Lola Fontecha, con el estremecimiento vívido de la sinrazón en Guerra.
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