Día del libro

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ESCRIBE CON EL CORAZÓN, REPASALO DESPUÉS CON LA CABEZA. VERÁS EL RESULTADO...

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jueves, 14 de abril de 2016

La memoria del olvido

No he podido llorarte, ¿pero sabes qué? No voy a hacerlo porque quebrantaría tu memoria y le faltaría el respeto al recuerdo.

Mi llanto en apuesta perdida, lo cambio por seguir luchando en el recuerdo, y marcar a fuego en el camino de mis pasos, cada día y como seña de identidad los principios y creencias que te arrancaron de mi lado y que dan sentido a mis días.




La memoria del olvido

Porque mi cuerpo quedó en el suelo y solo acerté a notar el frío metal acercándose a mi cabeza para extirparme el último suspiro de existencia, es por lo que te pido:

Que no me guardes en el silencio del miedo y del olvido que brota de la sangre vertida en cunetas y tapias mudas de existencia. Que no permitas que mi voz sigan acallando entre burdas mentiras. Que me entregues con tu presencia, la savia arrancada en tiro certero y presumas de la libertad que me arrebataron.

Que enciendas la luz dilapidada cuando me precipitaron al agujero de la ignorancia consentida entre cuerpos desnudos de vida y lágrimas secas brotando en mi cara mutilada, dando paso al más cruel de los sin nombre en aventura perdida. Sin más razón que el pensar distinto, sin más motivo que el defender lo legalmente establecido.

Que no permitas al pasado desvanecerse cual humo de un cigarro, que no asientes la verdad acomodada por si molesta al vecino de al lado, que no pretende saber nada de por qué perdieron mis datos en lugar oscuro y sin letargo.

No pretendo ser tu padre, tu abuelo o la madre que defendía a su hijo y la exhibían en vergüenza por las plazas de la ignominia. Solo aspiro a que escribas mi historia y no permitas que pasen página entre las esquinas dormidas de refugios sin razón.

Es verdad, tengo que reconocer, que no supe esconderme, que no supe mirar a otro lado, que no supe pasar de largo ante la crueldad vertida a mi paso. Pero no lo tomes como pecado, ni como mal endémico en mí, ya que solo pretendí, que algún día tú brindaras por algo.

Lola Fontecha


A mi abuelo, Hermenegildo Fontecha Artilleros. 
Me toca limpiar tu memoria y prometo que llegaré a conseguirlo.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Nunca Pedro, limpiaré su memoria y la llevaré a mi lado toda la vida. Un beso

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  2. Qué hermoso Lola!
    No lo permitas, el olvido para ellos...
    Nosotros con los nuestros.
    Un beso.

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    1. Siempre amiga mía. Gracias por estar siempre

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