Existe un viejo refrán que expresa "Cuanto menos se diga, antes se arregla".
Por comodidad, solemos utilizar en la vida diaria frases de ese tipo, bien para justificar que no somos capaces de actuar o bien para evitar discusiones o situaciones desagradables. Pero bajo mi parecer, por lo que la vida me ha puesto delante, esto solo nos encamina a un estado anímico, en el que negamos la realidad de un problema que está ocurriendo.
Evidentemente hay cosas que no merece la pena discutirlas por disparidad de opiniones y personalidades distintas a la hora de ver la misma situación. “todo es de una u otra forma según el cristal desde el que se mira” -pero se puede dialogar-.
Tú puedes, por ejemplo, pensar en diversos temas sobre cuya discusión no vale la pena molestarte en perder tu valioso tiempo y energía, pero la otra persona puede verlo de diferente forma y -debe hablarse con respeto-.
Sin embargo hay cuestiones que realmente merece tanto diálogo y discusión como se le pueda dar, porque no hacerlo rompe relaciones.
El lema que bajo mi punto de vista tenemos que tener atesorado en nuestra mente es "cuanto más se diga, más rápido llega la ayuda".
Mirar para otro lado, solo puede ocasionar que al final no tenga solución una contrariedad y que el silencio se apodere de nosotr@s.
Mirar para otro lado, solo puede ocasionar que al final no tenga solución una contrariedad y que el silencio se apodere de nosotr@s.








