Porque siempre nos encontramos con alguien que nos dice ¡¡no digas nunca, de esta agua no beberé! Y por muy seguro que estemos, nos hace dudar.
Porque la palabra ¡ten cuidado¡ me corta el rollo tanto si quien me lo dice, es con buena intención.
Porque me molesta que me digan ¡no fumes! Cuando se que debería dejarlo.
Porque si me apetece correr siempre hay alguien que me hace parar en seco.
Porque si me gusta reír a carcajada limpia, me tengo que cortar según quien tenga a mi alrededor.
Porque si la espontaneidad es parte fundamental en mi vida, no está bien vista según quien lo valore.
Porque si me apetece tomar un café tengo que mirar con quien lo hago, por el que dirán….
Porque si el día va muy bien, siempre llega alguien y lo estropea.
Porque la libertad personal siempre depende, de las cadenas que quienes te rodean, saben poner para que no te sueltes con facilidad.


