Nací mujer y me etiquetaron inferior.
Mi sensibilidad marcó un antes y un después
en el destino de la existencia,
aunque nada presagiaba las páginas en blanco
que llenaría en los pasos dados
con mi presencia.
Nací mujer y me envolvieron en algodón
por miedo a que en mil pedazos me rompiera,
pero nada más lejos de la realidad
cuando la fortaleza y el coraje
fueron principio activo al ir cumpliendo años
Nací mujer y sumé y resté y dividí y multipliqué…,
aquello que a mis manos llegaba
por causalidad amontonada en atardeceres,
dando forma al sentido de lo que debería ser.
Nací mujer, y me empeñé en crecer
y hacer visible mi existencia al universo.
Hubo gente a la que incomodé,
pero me parecía oportuno y necesario
pisar fuerte allá donde me llevara el mundo.
Grito fuerte por la igualdad
en las plazas de la vergüenza
donde el feminismo es molestia
y entre matojos indolentes ocultan mi historia
Pero no equivoques mi razón
soy distinta a ti, “bendita diferencia”,
busco derechos que me corresponde
y sueldo digno.
Quede clara mi intención en proyecto de vida,
ya que solo pretendo conseguir, aquello que me corresponde,
al ser una parte más de este lugar llamado mundo.
Lola en modo lucha por la igualdad real.

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