Te amo,
te amo desde la inmensidad del mar,
te amo desde la eternidad del dios que impera en la creación.
te amo desde la inmensidad del mar,
te amo desde la eternidad del dios que impera en la creación.
Y te necesito,
te necesito en el detalle preciso de tu amor abnegado,
te necesito en las alas que cuelgas a mi espalda,
te necesito en las palabras que salen de mi boca.
Te necesito en sensaciones creadas e inventadas para mí,
te necesito en la búsqueda del deseo que pereció
justo en el preciso momento
en que la desidia se apoderó de mi cuerpo.
Y dulcemente,
posó un beso en sus labios
y de nuevo le dijo…,
muy bajito y al oído…,
“te quiero, me alocas”





