Otra noche más, desperté pensando en ti, y me dio coraje perder el sueño de nuevo. Yo que siempre había pensado que no eras necesario y me angustié al necesitarte tanto; sentí mi estomago sobrecogido y no podía volverme a dormir.
¿Cómo voy a pasar sin ti? ¿Qué haré ahora? ¿Cómo al final me hiciste depender de ti? ¿En qué momento te hiciste tan vital en mi vida?
Me hace sentir mal pensarlo y ya nada aparta mi pensamiento de ti, porque preciso eras, pero no imprescindible para seguir existiendo y en este momento creo que todo ha cambiado.
Yo, que siempre había sabido cómo relacionarme contigo, para que te mantuvieras a distancia, yo, que siempre te había controlado y ahora veo como me llevas río abajo, preocupada, desconsolada, entristecida por esa necesidad imperiosa que tengo de ti.
Ayer sin ir más lejos, quise cogerte con mis manos y no te alcancé, porque el sistema me decía que no había conexión y precisé de tu ayuda, pero no pude contar contigo..., no conseguí, ni tan siquiera contarte.
¡¡Miedo da pensar, que va a ser de mí, ahora que me encuentro en tus manos!!
Poderoso caballero Don Dinero, que todo lo controla, hasta el extremo de perder la vida por ti.
Buenos días mundo, con este pensamiento abierto a cualquier persona que lo está pasando mal económicamente, os deseo un feliz miércoles, que nada ni nadie nos lo eche por tierra, que estamos vivos y eso es lo que debe contar, aunque él ya, ni tan siquiera nos deje contarle….
