La temperatura baja a mediados de septiembre en el Parque Natural de la Sierra de Andújar, se deja ver la débil lluvia, apenas moja los arboles, para caer en la tierra estimulando los sentidos con el olor desprendido de ella.
En la serenidad de la mañana y el silencio de los atardeceres desde la dehesa hasta el pastizal, los Ciervos dejan escuchar sus primeros bramidos, se va produciendo un efecto en cadena entre ellos, dando paso a una melodía envolvente en la sierra que durará un mes aproximadamente.
Entre las grandes zonas de granito, salpicadas por encinas se pueden contemplar los Ciervos en su máximo esplendor, altivos y orgullosos luciendo sus cuernas, sabiéndose observados por las ciervas que les rodean.
Miden sus fuerzas una y otra vez los ganadores se aparean los vencidos se retiran. Un nuevo macho dispuesto aparece mostrando su deseo por imponerse ante la manada.
Tras la lucha, el cansancio aparta a unos y estimula a otros para continuar.
El fin de la Berrea dará paso al otoño en la Sierra de Andújar, nos aguardan nuevas experiencias en este lugar cubierto de magia y esplendor.
Naturaleza al desnudo y al alcance de todo ser vivo.

