Con los rayos del sol que a diario nos despiertan,
con la vida que domina tus esencias,
con las alas de un pájaro que no desea cesar de volar
y con ese quejido de la muerte a tu espalda,
con tus veredas, con tu libertad.
Te comparto que no te cedo,
no eres mío y lo eres en mis adentros,
te comparto con las olas del mar que abandonan la tarde
y con el silencio que se amontona en la templanza.
Te tengo y te saboreo
a pequeños sorbos,
a gigantescas bocanadas,
deprisa… lentamente
como un nuevo sabor que invento.
Que me da la vida, que me la arrebata.
Te comparto con el olor a café,
con la luna en todas sus etapas,
con el viento,
con el silencio,
con el grito que me atrapa..
Con miles de amapolas
que agonizan muy despacio,
en mitad de la nada.
Te comparto con la risa provocada,
con la lágrima vencida,
con el amor que brota en tus palabras,
con el tiempo que a tu paso retardas
y con ese dulce placer del olor que tu piel marca.
Con las luces, con las sombras,
con la noche y la mañana,
con la espera y la llegada,
con el sentimiento que mi corazón guarda.
Te espero y te comparto
porque la vida lo impone,
haciendo de los pasos grandes o pequeños
inmensas escaladas,
hacia tu piel, tus besos,
a la pasión extremada…
al deseo que me aguarda…










