Te marchas,
veo tu silueta desaparecer en la oscuridad,
pero tengo la certeza de que sigues aquí.
Tu olor ha quedado impregnado en mis manos,
que al llevarlas a mi cara siento como si me acariciaras de nuevo.
Te siento detrás de mí,
apreciando tus brazos rodearme.
Percibo tu respiración en mi cuello,
para acercar tus labios y besarme,
rodear mi cabeza y saborearte.
Presiento el calor que tu cuerpo desprende
cuando se acerca al mío.
Que te has ido,
cierto es,
pero sigues aquí,
porque de una u otra forma
siempre estás conmigo,
porque me llevas en tu pensamiento
y yo en el mío.
