No le gustaba hablar en público, ni hacerse notar y eso le restaba progreso en su trabajo. Se limitaba a mirar los papeles que tenía encima de la mesa o trastear en el ordenador buscando nuevas aportaciones, que ayudaran a su empresa a salir de la situación de crisis actual.
Una mañana se levantó más temprano de lo habitual y tras la ducha se miro al espejo…. Llego a hablarse a ella misma y se preguntó.
- ¿Porque no eres capaz de sacar fruto, de todo lo que tienes en la cabeza? ¿porque permites que siempre alguien tenga que colgarse esa maldita medallita a tu costa, después de tanto esfuerzo?… Ya está bien, si la idea no es aceptada no pasa nada, pero ¿y si lo es? Tuya es a fin de cuentas. Se soltó el pelo que siempre llevaba recogido, se planto unos tacones que mantenía guardados para las ocasiones especiales y marchó para la oficina.
Con una amplia sonrisa saludo a quien encontraba a su paso, algo que sorprendió a sus compañeros y se sentó en su despacho dispuesta a preparar la propuesta para sacar adelante la empresa. Dossier que entregaría a Juan, su jefe, ese mismo día en la reunión programada a las seis de la tarde y después valoraría delante de todos.
Pedro que la vio muy ensimismada en la tarea, esperando algún aporte a su falta de ideas, como solía hacer le preguntó:
- ¿Qué haces Teresa? ¿Preparas algo para esta tarde?
- No Pedro, me dedico a navegar por internet para cerrar mis próximas vacaciones, en esta ocasión no tengo ideas….

