Déjame pintar a mano alzada una sonrisa en tu cara, permíteme componer una hermosa melodía que acompañe tu soledad y dame la autorización necesaria para que con unos buenos pinceles sea capaz de dar color a tu vida. Consiente a mis ojos dar luz a tu camino porque necesito sentirme inspirada para seguir, cada día noto al mirarme al espejo que mi visión ante el futuro se ve enturbiada y no quiero mirar más allá. Enciendo los motores del desatino y lo encamino al acierto, como cuando pruebas a conseguir una foto que no sale por más que lo intentas, hasta que ves reflejado aquello que te ha emocionado. Escucho llover con tristeza y eso me desconcierta porque me gusta sentir como el agua corre por mi cara. Permite a esta simple mujer dar un doble salto mortal sobre ti, para que la sensibilidad que me rodea sea capaz de sorprenderte. Acuna mi sueño para que sea reparador, ayudándome a ver la belleza que me rodea, sin el cansancio propio de la vida. Échame un capote, para intentar despertar mi musa, se marchó de mi lado agotada de tanta insistencia, para sacar de mi lo que no soy capaz de expresar por el camino incierto que he seguido. El sol sale de nuevo y su calor me atormenta al no saber canalizarlo, la flor de la pasión se marchita y el color de las hojas de mis sueños van tornándose marrón de forma progresiva. Pasan las horas y la ilusión se marcha aburrida de mi lado, no consigo sacar las fuerzas necesarias para mantenerla despierta y ello me produce zozobra. Hazme escuchar tu voz y arrúllame los sentidos con tus palabras. Déjame solo divagando con mi ansia, arrancando de mis entrañas la inquietud que me atormenta.
Eso sí, prometiendo no tropezar con la sutileza, que interrumpa la belleza que has otorgado a mi vida…



