Apresada dentro del sueño, sin poder despertar
Daba palos a la fantasía para hacerla útil
Se encaminaba al laberinto abierto ante ella
Hacía sortilegios todo resultaba fútil
Enredada y a traspiés
De esa tela de araña que la cerca
Ataviada hasta los pies
Con fuerte coraza que la proteja
Excluida en el abismo
No pases, le dijo al oído
No hay espacio idóneo
Mi hogar quedó destruido
Asustada y sin fuerzas
Corrió y corrió sin parar
Sus ojos no tenían color
La angustia nubló su mirar
Suéltame el alma, rogaba
Las lagrimas rodaban por su cara
Quiero vivir y me ahoga la pena
Estoy cansada de tantas palabras
