El blanco y el negro se acomodan en nuestros corazones. La puerta se mantiene cerrada por miedo a ser contagiados de tu amarga existencia.
Hoy, los días pasan despacio y no me creo que algo cambie en tu actitud egoísta, ella forma parte de tu ADN y ello te hace volver a ser tu mism@ una y otra vez. Haces del tropiezo un logro para ti y aprovechas la debilidad para golpear fuerte allá donde más duele, la razón y el equilibrio emocional.
Me muerdes la piel, cual ave de carroña, cuando masticas y tragas sin pudor mis sueños de salir con la victoria en las alforjas. Me agotas, cuando tus palabras se dedican a aporrear mis pensamientos para empezar de nuevo con premisas de malas noticias.
Hoy, no te escucho más, borro tus misivas de aniquilación entre bambalinas y miro al sol para brindar con él, por un nuevo amanecer que nos acoge.
Mañana más y tú, te quedarás en el silencio del olvido, ese lugar del que nunca debías haber salido.
