En la vida diaria ponemos límites al significado de las palabras, unos límites que nos impiden ir más allá del significado que normalmente utilizamos y ello nos priva de un contenido hermoso que se desvanece como el humo si no somos capaces de percibir.
Deberíamos abrir la mente, para aprender a coger lo bello que nos rodea, para enriquecernos con ello. Aprendiendo a apartar a un lado lo rutinario y lo común.
Obligándonos a saber encontrar un significado real, según la persona que lo está utilizando, dejando la mente abierta para que lo bonito entre en ella y despejarla de prejuicios y de malos entendidos.
No analices cada paso que das, porque ello te impedirá disfrutar de lo que tienes delante y será difícil abrir puertas que aireen tus inquietudes, mermándote momentos especiales.
Hazte mayor y entendido con lo que lees, ves o escuchas. No demarques por razón o lógica todo lo que te sucede, porque ello te va a impedir que sigas viviendo.
Atesora cada experiencia hallada como un paso más, para sentirte tu mismo y ello te abrirá todo un mundo por disfrutar.
Hoy he aprendido una lección y quería compartirla con vosotros. La lección es que no debemos hacernos victimas de situaciones complicadas, para buscar una justificación a un malentendido, porque todo el mundo está expuesto a ellas y no por ello van llorando por las esquinas.
Cree en ti un poquito más y asegúrate de lo que vas a decir; porque tus palabras pueden ser torpes e inadecuadas para quien te está escuchando.
La vida no solo es rosa o negra, a ésta se le puede dar una inmensa cantidad de combinaciones de colores que solo tú puedes crear, pero eso sí, siempre y cuando no límites el arcoíris que existe dentro de ti.
Gracias cielo por hacérmelo ver.
