Veintiséis años hace ya, cuando desde la una de la madrugada tu cuerpecito se agitaba diciéndome que querías salir a este mundo. A las cuatro y media de la tarde de aquel nueve de octubre de mil novecientos ochenta y cuatro a mis diecinueve años, pude ver tu dulce carita, escuchar tu llanto fuerte indicándome que ya estabas a mi lado, aunque en el embarazo ya me lo mostraste al moverte tan a menudo como lo hacías dentro de mí.
Dicen que los niños cuando nacen no son guapos, están feíllos por el esfuerzo al salir del lugar donde se han sentido protegidos durante meses; pero tú eras bella a rabiar, tu carita redondita, tus manitas al coger mi dedo, tus ojos al mirarte que los abriste enseguida. Me estremece pensar en aquel momento.
Tu nombre RUTH, su significado AMISTAD. Además de ser mi hija, has sido un hombro donde llorar, unos oídos para escuchar, unas manos para enjugar mis lágrimas, un impulso para continuar aunque la vida me ha pegado fuertes patadas para que así no fuera.
Que te quiero mi niña… no soy capaz de escribir más. Ohhhh un abrazo por favor….