Los días pasaban, poco a poco la lluvia cesaba y el frio iba desapareciendo. El caudal del rio aumentaba por instantes, debido al calor ofrecido por el sol que fundía el hielo formado durante el invierno. El canto de los pájaros plasmaban melodías anheladas, las flores pintaban cada rincón del campo con sus colores. Los retoños en los arboles anunciaban la primavera.
Sintió un estremecimiento que le recorrió todo el cuerpo, la primavera ya estaba a su lado, intentó sonreír pero su cara no se lo permitía, desde sus adentros se repetía una y otra vez………
-No me corresponde, lo siento muy dentro de mí ser, la verdad solo tiene un camino y a mí me toca retroceder.
-Mi color -exclamó- me las llevo conmigo sin quitarles la vida, esa que arrebatan sin valorar que se muere…
