Ves que las amapolas desaparecen de tu vista y solo vislumbras maleza, no cierres los ojos acomodándote a la situación. Habla y no tragues hiel, ella amarga el alma y te cristaliza, convirtiéndote en aquello que no quieres ser.
No consientas que te atrape la tibieza, negándote al calor de lo que llegará, porque ella endurece los sentimientos y te harán parecer fría. No cedas a la monotonía, porque si la haces parte de tu vida, amenaza con tragarte el monstruo de la agonía.
Cuando no entiendas, cuando no percibas, cuando respires hondo y el frio hiele tu interior; cuando registres que el miedo va cerrando las heridas que sientes por dentro, cuando observes que el silencio se traga las palabras, es el momento adecuado para hacer las maletas o dejar que ellas te vayan haciendo a ti.
