Varada en el tiempo me aprecio,
sentada al borde del precipicio,
ansiosa por retomar la marcha
y encadenada al desden del desatino.
No permitas que me apague,
cuando recién me he encendido,
aprecio como la luz se vuelve tenue
y morirse mi destino.
No arremetas contra la ilusión,
de un revoltoso niño,
déjale correr y gritar.
Facilítale la mano para seguir camino
Entre los paisajes del sueño,
siento mi poema caduco,

con el pasar del tiempo,
absorbido por algo extraño,
notando en mi interior que..
no hay poesía, no hay verso
.............. no hay señas, no hay camino.




