La vida si pretendemos,
es bonita e ilusionante,
con pinceles y un buen lienzo
pintándola con acuarelas,
de colores innegables.
No debemos permitir
que estos se licuen
y apaguen.
Moneda en la fuente,
con el deseo pendiente,
hiancia abierta en su esencia,
permitiendo valorar lo que tenemos,
sin perder de vista
lo que echamos de menos.
El amor a las palabras,
a las caricias que transmiten,
al dolor que te rompe el alma.
Horas de pasión adormecidas
y volcadas en un tintero de sangre vomitada,
desde nuestro propio corazón.
Horas de angustias entrelazadas,
versos que te hieren el alma.
Sonrisas encadenadas,
por las letras,
que de nuestra musa salen a la palestra.
Cierto es, que lo que en un momento es brillo y esplendor,
pasa en un segundo a ser tedio y oscuridad.
Pero al igual cambia de estado,
cuando sabemos admirar,
lo que la vida ha puesto a nuestro lado.
