A mis recién cumplidos diecisiete, supe de tu existencia en mi interior y algo pego la vuelta a la lógica de mi edad. Mi cuerpo iba cambiando por momentos y la vida me pesaba porque sentía, no estar preparada para lo que se me avecinaba.
Los meses iban pasando y empezaste a moverte en mi vientre…. Algo se movió dentro de mí, algo que me otorgó la fuerza y confianza de que podría salir adelante aun sola, porque notarte dentro de mi me hizo saber que nunca más volvería a estarlo.
Que te quiero mi niña y me apetece decir a los cuatro vientos que eres mi vida; junto a tus hermanos siempre me he sentido arropada por ti y tengo claro que, de no haber sido por mis propios errores, nunca me habrían hecho daño, porque el escudo de vuestro amor es indestructible.
Confía en tu capacidad para sacar adelante a Ainhoa, a saber entender poquito a poco lo que necesita, lo que la incomoda o lo que siente a cada momento de forma más fácil con el pasar de los días. Existe un “Feeling” especial entre una madre y un hijo que solo con oírle respirar, nos hace saber que le sucede. Solo hay que saber escuchar y saber mantenernos tranquilas, sin dejar que la desesperación ante esta nueva situación se apodere de nosotras.
FELICIDADES MI NIÑA Y A LA VEZ EN EFECTO BOUMERANG, FELICIDADES A MÍ POR TENERTE Y POR HABERME DADO A AINHOA.
