Rosa en mano, sonrisa marcada y brillo en los ojos; se acercó a ella por detrás y le dijo muy bajito al oido.
– Feliz día de los enamorados mi amor.
– Muchas gracias cielo, –le contestó, fijando los ojos en los suyos– pero mañana me lo dices otra vez ¿vale?
–Cariño ¿mañana? ¿porque mañana, si el día de los enamorados es hoy?
– Si, mañana, porque no hay días exclusivos, tu presencia hace especial la existencia y yo soy una enamorada de la vida.
Te quiero
